Estudio
Objetivos
En TRÄHUS ESTUDI entendemos la arquitectura como una herramienta para mejorar la vida de las personas y su entorno.
Nuestro nombre, Trähus —que en sueco significa “casa de madera”—, refleja nuestra esencia: una arquitectura cálida, respetuosa con la naturaleza y arraigada al lugar.
El hogar como una extensión de nuestro cuerpo. El planeta como una extensión de nuestro hogar.
Nuestra filosofía se basa en vivir en armonía, tanto a nivel individual como colectivo. Por eso, prestamos gran atención a nuestro entorno, respetando a las personas y al planeta. Nuestro estilo de vida es pausado (mediterráneo) y consciente. Respetamos el ritmo natural de las cosas y ponemos paciencia y atención en todo lo que hacemos.
Encontramos calidad de vida y calidad arquitectónica en las atmósferas bien concebidas, en aquellas que consideramos saludables. Por eso, estamos comprometidos con la creación de espacios que mejoren la habitabilidad de las personas mediante el arte de seleccionar y organizar la materia. La presencia y la disposición de los elementos propios de una obra de arquitectura y/o interiorismo producen efectos sensoriales como tipos de temperatura, luz o sonido. Una forma de entender la arquitectura que une distintas disciplinas y refleja nuestra manera personal de vivir. En definitiva, reunir materiales para crear atmósferas acogedoras que nos faciliten y enriquezcan la vida emocionalmente.
Colocamos la experiencia humana en el centro de nuestro proceso de diseño, involucrando los sentidos y el cuerpo físico en la relación con el espacio. Nos interesa cómo el diseño afecta a nuestra salud, bienestar y manera de interactuar socialmente.
Nuestra concepción del bienestar está ligada al uso cotidiano. Todo lo que nos rodea se explica por su función, entendiendo la arquitectura no como un arte libre, sino como un arte útil.
Todo debe mantener una coherencia: no podemos separar el lugar y el uso de la forma. En el centro de todo nuestro proceso siempre están el lugar y el uso que nuestros clientes darán a ese espacio. Esto implica aplicar ingenio y creatividad a cada una de nuestras acciones.
Los objetos que nos rodean están en coherencia con nuestra filosofía y valores, así como con los de las personas o empresas que habitan y/o utilizan los espacios que diseñamos, adaptándose a las formas de vida contemporáneas.
La luz nos inspira. En nuestra vida y en nuestro proceso arquitectónico, la iluminación está muy presente. Para nosotros, la luz es la gran configuradora del espacio, ya sea natural o artificial. La consideramos un elemento vivo. Según la hora del día, el espacio diseñado se transforma y evoluciona. Vivimos y diseñamos espacios pensando en la incidencia de la luz sobre ellos, sobre la materia y sobre las personas. La sutileza que la luz genera sobre los elementos nos provoca emociones y experiencias.
Nuestra filosofía se basa en vivir en armonía, tanto a nivel individual como colectivo. Por eso, prestamos gran atención a nuestro entorno, respetando a las personas y al planeta. Nuestro estilo de vida es pausado (mediterráneo) y consciente. Respetamos el ritmo natural de las cosas y ponemos paciencia y atención en todo lo que hacemos.
Encontramos calidad de vida y calidad arquitectónica en las atmósferas bien concebidas, en aquellas que consideramos saludables. Por eso, estamos comprometidos con la creación de espacios que mejoren la habitabilidad de las personas mediante el arte de seleccionar y organizar la materia. La presencia y la disposición de los elementos propios de una obra de arquitectura y/o interiorismo producen efectos sensoriales como tipos de temperatura, luz o sonido. Una forma de entender la arquitectura que une distintas disciplinas y refleja nuestra manera personal de vivir. En definitiva, reunir materiales para crear atmósferas acogedoras que nos faciliten y enriquezcan la vida emocionalmente.
Colocamos la experiencia humana en el centro de nuestro proceso de diseño, involucrando los sentidos y el cuerpo físico en la relación con el espacio. Nos interesa cómo el diseño afecta a nuestra salud, bienestar y manera de interactuar socialmente.
Nuestra concepción del bienestar está ligada al uso cotidiano. Todo lo que nos rodea se explica por su función, entendiendo la arquitectura no como un arte libre, sino como un arte útil.
Todo debe mantener una coherencia: no podemos separar el lugar y el uso de la forma. En el centro de todo nuestro proceso siempre están el lugar y el uso que nuestros clientes darán a ese espacio. Esto implica aplicar ingenio y creatividad a cada una de nuestras acciones.
Los objetos que nos rodean están en coherencia con nuestra filosofía y valores, así como con los de las personas o empresas que habitan y/o utilizan los espacios que diseñamos, adaptándose a las formas de vida contemporáneas.
La luz nos inspira. En nuestra vida y en nuestro proceso arquitectónico, la iluminación está muy presente. Para nosotros, la luz es la gran configuradora del espacio, ya sea natural o artificial. La consideramos un elemento vivo. Según la hora del día, el espacio diseñado se transforma y evoluciona. Vivimos y diseñamos espacios pensando en la incidencia de la luz sobre ellos, sobre la materia y sobre las personas. La sutileza que la luz genera sobre los elementos nos provoca emociones y experiencias.
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